TIJUANA, B.C.— En Baja California el sistema penitenciario presume control, pero ni siquiera controla su propia nómina. A los custodios del Penal de La Mesa se les pide vigilar reos, mantener el orden y arriesgar la vida… mientras el Estado les vigila el sueldo para desaparecerlo con descuentos “fantasma”.
No hay conceptos, no hay devoluciones, no hay explicaciones. Eso sí, hay discursos oficiales sobre derechos humanos y “dignificación laboral”. estatal la dignidad sí entra al penal, pero sale directo por la caja registradora.
Luego se preguntan por qué el sistema penitenciario está roto. Tal vez porque el Estado de Baja California decidió olvidar que quien cuida la cárcel también merece justicia, no trucos contables ni castigos administrativos encubiertos.
Nota: Imágenes tomadas de Blanco y Negro Noticias


