PolíticaPrincipales

La pasarela de la 4T en Baja California

Desde adentro
Por El Bofo
La pasarela de la 4T en Baja California
La boleta del 2027 todavía no existe, pero el escenario ya está lleno. En Baja California, la alianza Morena, PT y Verde armó una especie de pasarela política donde no desfilan modelos, sino aspirantes que quieren ser coordinador estatal, que en traducción simple es el viejo sueño de todos: la candidatura a la gubernatura. Y como en todo casting, hay de todo, desde el veterano que ya lo intentó varias veces hasta el que llegó en silencio y preguntando si todavía alcanzaba lugar.
1. Ismael Burgueño Ruiz
Caos controlado. Así podría describirse su paso reciente por la alcaldía de Tijuana. En un año y medio no logró domar del todo el tráfico ni la movilidad, como si la ciudad tuviera vida propia y se negara a obedecerle. En seguridad, los números se defienden en la mesa, pero en la calle la percepción sigue siendo otra historia. Redujo homicidios, sí, pero la narrativa urbana no se deja convencer tan fácil con estadísticas.
2. Montserrat Caballero Ramírez
Tormenta directa. Cuando aparece, el tablero se mueve solo. Su paso por la alcaldía dejó una marca clara en la administración y una narrativa de confrontación política. Se recuerda la deuda histórica de Tijuana que, según su equipo, quedó pagada en su gestión. También la versión de su ruptura política con el círculo estatal tras el episodio donde rechazó imposiciones en su equipo de gobierno. En política, los silencios también hacen enemigos.
3. Fernando Jorge Castro Trenti
Si a Castro Trenti le quitan la política, el vacío es inmediato. Su carrera se ha sostenido entre posiciones plurinominales y disputas internas, más que en victorias directas en urnas. Es un operador de largo aliento, pero con una deuda pendiente: demostrar que también puede ganar sin la lista de respaldo. En la narrativa brutal de la política, eso pesa más que cualquier discurso.
4. Jorge Ramos Hernández
Secuela política. Si esta contienda fuera película, sería una segunda parte con tono más oscuro. Ya fue alcalde de Tijuana y ahora vuelve a intentar posicionarse rumbo a la gubernatura. Su historia es la de un panista de raíz que hoy navega otros acuerdos. En política, cambiar de uniforme no borra el archivo.
5. Armando Ayala Robles
Su carta de aspirante podría leerse como una frase incómoda: “eres una broma que ha llegado demasiado lejos”, diría la historia si hablara con sarcasmo. Su gestión en Ensenada dejó polémicas en administración pública y promesas que no siempre encontraron traducción en resultados. Cuatro años de cuentas reprobadas, según sus críticos, y una ciudad que aún discute su saldo final.
6. Alfredo Álvarez Cárdenas
Mapa con rutas secretas. Cuando fue secretario general de Gobierno, tuvo la llave de muchos conflictos, pero no todos encontraron salida clara. En la narrativa política, se le recuerda como un operador con información, pero con resultados cuestionados en la resolución de crisis que le tocó atender. En política, saber no siempre significa resolver.
7. Evangelina Moreno Guerra
Su historia tiene un giro incómodo que la política rara vez admite en voz alta. Su llegada al espacio legislativo se dio tras la ausencia de Carmen Hernández, víctima del Covid, lo que abrió la puerta a su suplencia. Desde ahí, su ascenso es parte de una cadena de circunstancias más que de una ruta tradicional. Sus propuestas se presentan como discurso de transformación, aunque sus críticos la ven como beneficiaria de una coyuntura dolorosa.
8. Julieta Ramírez Padilla
Banda sonora épica con tintes de thriller. Su nombre aparece una y otra vez en escenarios de tensión política: denuncias de campaña anticipada, señalamientos por actos proselitistas y controversias que no la detienen, solo la empujan a seguir. Cada intento de freno parece convertirse en impulso narrativo. En política, también hay personajes que viven mejor en conflicto permanente.
9. Jesús Alejandro Ruiz Uribe
El cierre. El último en registrarse. En política eso puede ser estrategia o simple cálculo de tiempos. Ha sido operador clave en distintos momentos, más de escritorio que de urna, más de estructura que de campaña directa. Su registro no sorprende, pero sí ordena el tablero: cuando entra el último, a veces es porque ya estaba viendo todo desde adentro.
10. Anselmo Jiménez Vega
¿Quién? Esa es la pregunta que lo acompaña en esta mesa donde todos quieren nombre, historia y narrativa. Su presencia es la del aspirante que reclama espacio en un proceso donde los reflectores ya estaban repartidos antes de que él tocara la puerta. En política, a veces el problema no es perder, sino no lograr que te miren.
Al final, esto no es una contienda interna. Es un espejo. Y cada aspirante, por más discurso que traiga, termina viéndose en él con la misma pregunta: no si puede ganar, sino si puede sobrevivir a lo que ya es la política en Baja California.

You may also like

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *