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LA CATRINA SE QUERÍA LLEVAR A TIJUANA

Por las calles de Tijuana
la Catrina apareció,
con su vestido elegante
y hasta en la Revu paseó.
Se comió unos tacos varios,
una birria y un menudo,
y al probar la gastronomía
¡ya no quiso irse al otro mundo!
Quiso llevarse a Tijuana,
pero algo la hizo parar,
pues escuchó que en las colonias
había mucho que organizar.
¡A ver, flaca, no te apures!,
se escuchó fuerte una voz,
era Jesús García Castro,
que a la Huesuda enfrentó.
“Esta tierra tiene historia,
tiene raíces y tradición,
y si quieres llevarte a alguien,
¡primero escucha a la población!”.
La Catrina quedó asombrada,
hasta se puso a reflexionar:
¡Con este Jesús tan terco,
no me los voy a poder llevar!.
Por más que movió sus huesos,
por más que quiso asustar,
ni la mismísima Catrina
a Jesús pudo derrotar.
Y es que no contaba la flaca
con semejante situación:
¡Jesús García Castro tiene
de su lado a la población!
La Huesuda salió corriendo,
sin poder su plan lograr:
¡Con tanta gente de su lado,
mejor ni vuelvo a intentar!.
Nuestra identidad, nuestras tradiciones, nuestras raíces.
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